Todo empezó con un: ¡NO MAMES!, ¡NO MAMES!… recuerdo que era un doce de diciembre, mi móvil vibró, usualmente no respondo llamadas de números desconocidos, pero esa vez no me importó.
Hola, buena tarde, ¿Abigail?, te tengo una gran noticia: -¡ENTREVISTARÁS A ENRIQUE BUNBURY! … ¿Eres fan de Enrique?– mi yo interno respondió automáticamente: eso no se pregunta, es obvio; sin embargo mi Abby cortesía contestó: ¡¡¡aaaahhhhhhhhhh!!!, fue lo único que pude decir, mi cuerpo no daba crédito a lo que estaba escuchando, ME ESTABA REVOLCANDO INTERNAMENTE DE FELICIDAD.
En realidad no tenía la más mínima idea de cómo llegar al lugar de la cita, los nervios me carcomían, en mi cabeza solo tenía claro un punto muy importante: YO LE VOY A PREGUNTAR LO QUE SE ME VENGA EN GANA, no me van a mangonear, es MI ENTREVISTA, MI MOMENTO.
Llegué al lugar, no sentía nada, no tenía frío, lo único que llevaba era un gorrito y una bufanda, LOS NERVIOS ME TRAICIONARON, sabía que en esa zona hacía frío y yo iba de lo más fresca. Recuerdo que mi amiga Emma, me dijo: ¡come!, tienes que comer, que tal si te desmayas cuando estés frente a él y se va….
No la pensé ni dos veces, me largué a comer. Mientras el tiempo pasaba; el vaivén de los autos, la mirada fea del policía que resguardaba el lugar, los botones y el pensar: TENDRÉ A BUNBURY A MI LADO, alteraron más mis nervios.
“Abigail, hola, ¡qué gusto!, ¿nerviosa?, ¿qué sientes?, conocerás a tu ídolo, anda chica, pareces muerto, estás helada“- esas fueron las palabras de bienvenida de la persona que me dio la gran noticia. –GRITITOS PROFUNDOS E INTERNOS. ME QUEDÉ MUDA–
Abby, hemos visto que en próximos días es tu cumpleaños, sin duda yo creo que es el mejor regalo, sin embargo, hay algo que me preocupa, ¿tienes idea de qué le vas a preguntar? ¿sabes cómo preguntar?… sino, pues yo puedo ayudarte.
-Grititos profundos e internos.- Me volví a quedar muda, mientras sacaba una pequeña libreta con al menos 15 preguntas. La coordinadora revisó atentamente, me aprobó la mayoría. SEGUÍ MUDA.
Faltaban diez minutos para las seis, el tiempo pasaba y no se veía nada hacia el horizonte, el sol se ocultaba con el paso de las manecillas. El reloj marcó las seis, era la tarde del trece de diciembre de 2011. “Tranquila, tranquila”, era lo único que repetía en mi mente, los segundos eran eternos, mi cuerpo comenzó a enfriarse, mi tono ahora era blanco.
“Ya es hora”, mi corazón se paralizó, mis pasos -a mí consideración- eran similares al andar de un caracol, aunque en realidad mi andar no retrasó el ritmo de los demás. Las puertas se abrieron, una voz potente y varonil fue lo primero que escuché. –GRITITOS PROFUNDOS E INTERNOS-.
El pequeño pasillo era muy oscuro, la voz provenía de una zona iluminada, todo indicaba que era una entrevista, eran las seis con treinta minutos, “esperen un momento”, ordenó la mujer encargada de guiar a las tres personas que estarían en la conversación.
“Recuerda, no preguntes nada acerca de los héroes del silencio, porque se cierra y lo que pudo ser una buena entrevista se verá reflejada negativamente, suerte y tranquila”, al decir esas palabras me sonrió y me guió.
Aquella voz varonil, que en un principio se escuchaba a escasos metros, dejó de trascender. Al marcar las seis con treinta y siete minutos el reloj se detuvo, “adelante”, fue la primera palabra que retumbó en medio del silencio. “Enrique, ellas vienen de Mixup…”.
SALUDO, BESO Y TARTAMUDEO: LA ENTREVISTA POR UNA PERIODISTA NOVATA
“¡Oh por DIOS, es Bunbury!”, pensó por unos momentos la joven afortunada que llevó a cabo la entrevista al cantautor zaragozano Enrique Ortiz de Landázuri, mismo que se encontraba en la ciudad de México para presentar el lanzamiento de su nuevo álbum: “Licenciado Cantinas”.
El aragonés, quien portaba una chamarra oscura de piel observó fijamente a las tres mujeres, su mirada proyectaba curiosidad, saludó de beso a las féminas y dijo: “permítanme un momento, ¿en dónde quieren que se realice la entrevista?”.
“En dónde tú gustes”, respondió inmediatamente la promotora de Mixup. Bunbury desapareció por unos instantes, al regresar entre sus manos sostenía una pequeña taza blanca, se sentó en la sala, miró fijamente a la entrevistadora y todo inició.
MIS PIERNAS NO RESPONDEN
Enrique Bunbury lanzó al mercado su nueva producción titulada “Licenciado Cantinas”, compuesta por quince elementos representativos. Entre tubas, acordeones, percusión africana y latina, música andina y sonoridades reunió la esencia cantinera.
BA: Todo proyecto lleva un proceso para conseguir un fin ¿Cómo se llega a ser un licenciado cantinas?
EB– “No te pienses que es fácil, tienes que visitar unas cuantas cantinas, soportar hasta la madrugada, aguantar los tragos, soportar los toquecitos”, respondió al instante el artista.
BA: Usted se ha considerado un artesano de la música, y cómo no, al mezclar poesía con sonoridades, o la metáfora, aquellas frases que impregnan cada corazón bunburezco, ¿por qué un artesano y no un artista?
EB: “Creo que pensar que los que hacemos canciones somos artistas, es una palabra bonita que a todos nos gusta que nos digan, pero que no acaba de ser del todo cierta, yo creo que al final realizar el trabajo de grabación de un disco tiene una faceta artesanal, una faceta técnica y manual prácticamente; el hacer canciones tiene que ser algo útil para la sociedad, para que la gente escuche y tenga un sentimiento, le toque el corazón, yo en un momento dado decía que nosotros hacemos sillas para los corazones de la gente”.
BA: Cada uno de los temas representa algo, ¿para usted cuál es el más significativo?
EB: “Para mí es un disco muy especial, pero si me gustaría resaltar la última canción, “el cielo está dentro de mí”, esta canción servirá de puente para mi próxima producción de canciones propias que saldrá seguramente el próximo año.
BA: “El mar el cielo y tú”, “llévame”, “mi sueño prohibido”, “pa´ llegar a tu lado”, “chacarera de un triste”, “ódiame”, “vida”, “licenciado”, “el solitario”, “ánimas que no amanezca”, “que me lleve la tristeza”, “el día de mi suerte”, “cosas olvidadas”, “la tumba será el final” y “el cielo está dentro de mí” Al elegir estás quince canciones, seguramente quedaron fuera muchas más, ¿por qué la selección de esas melodías?
EB: “Eran sesenta se quedaron fuera 45, la verdad que eso fue una de las partes más duras, hay muchas canciones que me hubiera gustado cantar por otras razones, Tenía que buscar cierto equilibrio entre los países, los géneros, las temáticas quise ser lo más equilibrado en la creación de este mapa musical en Latinoamérica”.
BA: Cada uno de nosotros tiene necesidades y busca la manera de cubrirlas, ¿se siente satisfecho con la producción de Licenciado Cantinas?
EB: “Intento que cada disco que saque sea lo más cercano al sueño que tuve antes de hacer el álbum, licenciado cantinas es para mí un disco muy especial, no sé cómo explicar mi satisfacción con el sonido, con los arreglos, con las canciones elegidas es uno de mis discos favoritos de toda mi discografía, yo lo juntaría a pequeño, el viaje a ninguna parte, las consecuencias y licenciado cantinas, esos cuatro discos para mí son mis favoritos”.
BA: En su página oficial han anunciado que se presentará en el próximo Vive Latino, ¿eso para usted qué significa?
EB: “Me emociona mucho tocar en el Vive Latino, porque la última vez que toqué fue hace 11 años, entonces empezaba el Vive Latino y entonces empezaba yo también mi carrera solista, volver para mí es un honor, que pueda encabezar el cartel y que pueda presentar éste disco delante de tantísima gente, lo considero como una buena y grandísima oportunidad para mostrar mi trabajo”.
BA: Años atrás había anunciado que quería ofrecer un concierto gratuito en el zócalo capitalino, ¿tiene intenciones de realizarlo en esta temporada?
EB: “Sería buenísimo, yo hago muchos conciertos en los que la gente tiene que pagar, yo sé que hay mucha gente aquí en México que no tiene plata para ir a un concierto mío, a mí me encantaría de alguna forma, pues como una muestra de agradecimiento poder hacer un concierto ante estas características, gratuito, sería un concierto mágico, y un escenario perfecto sería el zócalo; no se me ha olvidado, ojalá ocurra, sería fantástico hacerlo”.
BA: Hablando de escenarios ¿cuál sería la atmósfera perfecta para escuchar el primer sencillo de su producción “ódiame”?
EB: “A mí me gustaría que fuera en Perú, porque es una canción que hemos hecho con un ritmo criollo, me gustaría buscar una cantina de las que hay en Lima, con un escenario bajo dónde poder tocar con mis músicos, el cajón, la guitarra española, cantar esa canción, tocar a altar horas de la mañana y que la gente esté bailando”.
Sin lugar a duda, cada elemento que compone Licenciado Cantinas refleja un escenario latinoamericano, Enrique Bunbury y los Santos Inocentes han armado una gran producción que a pocos días de ser lanzada a la venta, ha alcanzado un gran número de copias vendidas.
“Al final, voy a escribir en mi diario, que voy vagando por el mundo”. (LICENCIADO CANTINAS, 2011, BUNBURY)
MI PADRINO
“Enrique, muchas gracias por recibir a tu fan, en verdad te lo agradezco”- recalcó la promotora de Mixup.
EB: Pero, ¿cómo?, ¿no eres periodista?- Landázuri preguntó con tono de sorpresa, he de confesar que me dio miedo.
Acabo de egresar– titubeé, mientras veía a los ojos a Enrique, él me sonrió. Juro que fue la sonrisa más bonita que haya visto en toda mi vida.
De hecho ya viene su cumpleaños, susurró una pequeña voz.
Lo que viene, apenas y lo he podido superar, Enrique me felicitó por mi cumpleaños, me abrazó, lloré y aún lloro
En toda esta historia, hay algo que no le comenté, y es que ENRIQUE BUNBURY es mi padrino (así lo considero), porque fue la primera entrevista que realicé a unos días de concluir la licenciatura en ciencias de la comunicación.
Perdí la noción del tiempo…
“Adiós compañeros, adiós” (EL VIAJE A NINGUNA PARTE, 2004, BUNBURY)
“Señorita licenciada, ha sido todo un placer”… fueron las últimas palabras que me dijo Bunbury, mientras me tomaba de la mano y me plasmaba un beso en la mejilla.
BA
