Ciudad de Guatemala, Guatemala.- “¡Guatemala feliz…! que tus aras no profane jamás el verdugo; ni haya esclavos que laman el yugo ni tiranos que escupan tu faz. Si mañana tu suelo sagrado lo amenaza invasión extranjera, libre al viento tu hermosa bandera a vencer o a morir llamará”, entonaron miles de guatemaltecos a una sola voz.
El palacio de Gobierno se vistió de azul, los quetzales del lábaro patrio chapín tomaron vuelo; con serenidad y entusiasmo, estudiantes, líderes de sindicatos, amas de casa, empresarios y religiosos exclamaron: “Otto Pérez, Guatemala no te quiere”.
Esta historia se comenzó a escribir el 16 de abril de 2015, cuando la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), desarticuló una estructura de defraudación aduanera liderada presuntamente por el secretario privado de la exvicepresidenta Roxana Baldetti.
Ingrid Roxana Baldetti Elías fue la primera en caer. La política y primer fémina en ocupar un cargo en las altas esferas del país centroamericano, renunció el pasado 8 de mayo. “La línea”, sin duda había sido descubierta.
Posteriormente, acusaron a Baldetti de asociación ilícita, defraudación aduanera y cohecho pasivo. Y fue hasta el 21 de agosto que tales afirmaciones hicieron peso, Roxanna Baldetti sería encarcelada. La exmandataria fue notificada de su captura en un hospital privado de la capital, escenario que fue ocupado por decenas de guatemaltecos, quienes quemaron cohetes para festejar la noticia.
De acuerdo con fuentes oficiales y audios que fueron presentados durante la primera audiencia de Roxana Baldetti, la exfuncionaria y el entonces presidente, Otto Fernando Pérez Molina, serían los líderes de “La línea”, la política declaró que Pérez Molina no tenía nada que ver.
Para los guatemaltecos, la caída de Ingrid Roxana no fue suficiente. Estaba más que claro y por primera vez en la historia todos los guatemaltecos se unieron. Después de varias jornadas, y luego de que 132 diputados votaran para quitarle la inmunidad a Pérez Molina, este fue arraigado.
¡Ojalá que remonte su vuelo, más que el cóndor y el águila real, y en sus alas levante hasta el cielo, Guatemala, tu nombre inmortal!
Otto Pérez, ha renunciado.
