LAS CONSECUENCIAS TOUR: BUNBURY 2010

“¡Soy vagabundo!, siempre de paso, ¡de aquí y de allá!, ¡de todo el mundo!, no tengo dueño, ¡no soy tu esclavo!, un poco tuyo y, ¡de todo el mundo…!”. El ánimo entre los fanáticos subía de nivel, se apreciaban a varios coreando las canciones antes de que diera inicio el espectáculo.

A partir de las cuatro de la tarde, la zona ya era habitada por cientos de personas, en la atmósfera se apreciaban pequeños puestos, en los que se ofrecía desde la típica playera estampada con la imagen y nombre del artista, hasta pequeños artefactos como tazas, encendedores y cadenas.

Todo era un gran alboroto, ¡el frío calaba hasta los huesos!, sin embargo, la mayoría de la gente no contaba con alguna sudadera o algo similar, parecía un enorme funeral, pero sin flores, sin llanto, todos se pusieron la camiseta, “¡la negra bunburezca!”.

El estado de Puebla fue privilegiado, al ser elegido como el primer escenario del segundo round “Las consecuencias Tour 2010”, de Enrique Ortiz de Landázuri, conocido como: “Bunbury”, quien ofreció dos conciertos en el Auditorio siglo XXI, ubicado en Angelópolis, de la capital poblana.

El primer round fue presentado en Estados Unidos, en dónde Enrique Bunbury recorrió el país entero protagonizando veintiséis conciertos, iniciando el cuatro de abril de 2010 y finalizando en agosto del mismo año.

El sonido del reloj era desesperante, el tiempo transcurría con lentitud, las ansias por ingresar al Auditorio Siglo XXI, eran cada vez más notorias; en los rostros de algunas personas se notaba intranquilidad, nerviosismo, eran las siete de la noche, cuando se abrieron las puertas de este recinto, la gente comenzó a ingresar.

“¡El espectáculo está a punto de comenzar!”, “ésta es: ¡segunda llamada!”, las manecillas del reloj formaban un pequeño ángulo, las ocho con treinta minutos, y no daba inicio la segunda parte de la gira, “Las consecuencias 2010”, del “aragonés errante”.

Los fanáticos ingresaban tranquilamente, los del área de prensa no corrieron con la misma suerte, desde una esquina, sólo se escuchaba “ésta es: ¡tercera llamada!”, el tiempo comenzaba a ser cruel, faltaban veinte minutos para que el reloj marcará las nueve, y se volvió a escuchar el llamado, los segundos eran eternos, otra vez tercera llamada, e irónico, los reporteros aún no ingresaban.

Desde el auditorio se escuchaba una melodía, era “Reve”, Rebenaque, que cimbraba el auditorio con el teclado; “¡Enrique!”, “¡Enrique!”, gritaba el público, se apagaron las luces, prensa comenzaba a ingresar, sólo se escuchó: “¡Las consecuencias son inevitables!…”, el zaragozano por fin apareció.

El héroe solitario, portó un atuendo rígidamente coordinado, un traje negro, con toques rojos, un sombrero y unos zapatos muy bien lustrados, su blanca piel resaltaba dentro del oscuro de su vestimenta, el contorno de sus ojos, delineados con lápiz negro, hacía lucir sus brillantes esmeraldas verdes.

Bunbury se encontraba parado en un círculo que lo hacía sobresalir de su banda, los Santos Inocentes, la euforia entre los asistentes incrementó cuando el aragonés tomó entre sus manos un pequeño altavoz rojo para continuar con la interpretación de “Las consecuencias” , primer sencillo de su álbum, del mismo nombre.

“Es un verdadero placer estar con nuestra familia de Puebla, es un placer estar en México de nuevo”, la gente gritaba emocionada al oír estas palabras de su Dios, Enrique Bunbury, el músico prosiguió con el tema “Ella me dijo que no”.

“Ella me dijo que no, ¡la decepcioné!, no lo hice nada bien…”, coreaba una de las reporteras, cuándo otra de ellas, la interrumpió con la pregunta “¿con qué canción abrió?”, la chica respondió y continuó cantando, la preguntona se sentó, ocasionando que algunos de los fanáticos la miraran feo, en sus rostros se reflejaba la expresión de sorpresa y la interrogación ¿por qué se sienta?, es: ¡Enrique!.

El cantante interpretó cinco de los diez sencillos de su álbum “Las consecuencias”, los cuales son: “De todo el mundo”, “Frente a Frente” y “Los habitantes”, tomando en cuenta los dos anteriores. En punto de las nueve con diecisiete minutos, una fanática aventó una prenda íntima hacia el escenario, pero esta no llegó, gracias a la fuerza de gravedad, los comentarios hacia la chica eran desagradables, las bunburyanas se mostraban más que celosas.

En la atmósfera sobresalieron banderas mexicanas y carteles, en uno de ellos, se apreció: “Enrique Puebla te ama”, el sexto tema fue: “Enganchado a ti”, éxito de su álbum “Flamingos”, cuando el artista interpretaba la canción, recibió un pequeño ramo de flores rojas por parte de una muchacha, que no dejaba de saltar de la emoción.

Cuando entonaba “enganchado a ti”, Bunbury dio tres patadas e hizo sus típicos movimientos en el escenario, como girar su cabeza, luciendo su cabellera, hasta mover su cuerpo, al ritmo de la canción, el sombrero y la formalidad habían desaparecido, sin embargo el cantante lucía perfectamente bien.

“Cuando era pequeño, me enseñaron a perder la inocencia gota a gota, ¡que idiotas!”, el cantautor interpretaba “De Mayor”, uno de sus grandes éxitos, del álbum “Pequeño”, mismo que nació en el año de 1999, el ánimo entre el público crecía cada vez más, el interprete agradeció con un: “Muchas Gracias”.

Al entonar, “¡No volveré a cometer la torpeza de perder la cabeza!, por una promesa o algo ¡peor!”, Enrique se inclinó y saludó a sus seguidores, el tema fue: “Irremediablemente cotidiano”, canción de su pasado disco “Hellville de luxe”, nacido en el 2008.

La euforia, que ya estaba más que al límite, incrementó cuando el zaragozano pronunció las palabras “El tiempo de las cerezas”, los asistentes  de inmediato intuyeron que era el tema que el mismo cantante dijo: “Puta Desagradecida”, algunos fanáticos tomaron su móvil e hicieron llamadas, dedicando la canción, los demás coreaban y alzaban las manos.

Maldita canción, pero a la vez, tan hermosa, con frases tan crueles, pero reales; de una de las reporteras brotaban lágrimas de sus ojos, “no llores, ¡nomás acuérdate!”, fueron las palabras consoladoras de uno de los fanáticos, la chica continuó coreando: “el veredicto está claro, soporta tu cruz…”

Al finalizar el tema se escuchó: “Muchas gracias, esta es una canción que tiene mucho tiempo que no interpretamos en directo, es una canción política”, algunos fanáticos desconocieron el ritmo, Bunbury hacia ademanes de boxeo, el tema fue “Iberia Sumergida”, composición que interpretaba con los “Héroes del Silencio”.

“Éste es mi sitio y ésta es mi espina, iberia sumergida…”, “¡Héroes!, ¡Héroes!”, gritaban desesperados algunos fanáticos, el interprete hizo recordar a su antigua banda, “Héroes del Silencio”, misma que colapsó en el año de 1996, dando pauta al inicio de su carrera como solista en  1997.

El extranjero, como algunos fanáticos lo llaman continuó con “Sólo si me perdonas”, eran las nueve con cuarenta y cinco minutos, los asistentes coreaban emocionados, tanto que muchos de ellos no notaron que el artista olvidó una pequeña estrofa, pero eso no bastó, los seguidores continuaron gritando.

“Que tengas suertecita”, al oír el inicio de este tema, algunas mujeres comenzaron a bailar, el ritmo  era pegajoso, Bunbury caminaba de un lado a otro, el público estaba más que entregado, el Auditorio cimbró, incluso una de las reporteras, que parecía tan fan como los demás gritaba emocionada, originando muecas en una de las periodistas, cosa que al parecer a ella no le importó.

Los siguientes temas fueron: “Sácame de aquí”, “Sí” e “infinito”, el aragonés no dejaba de agradecer a su público: “Muchas gracias a todos de verdad; con esta canción nos vamos a despedir, si me permiten…”, en ese momento Enrique presentó a los músicos que lo acompañaron “Los santos inocentes”, “él es: ¡Freddy Castellanos!, en el bajo; ¡Álvaro Suite!, en la guitarra; ¡Ramón Gacías!, en la batería; ¡Reverendo Rebenaque!, en el teclado…  ”, el público aplaudía y a la vez gritaba, “Enrique no te vayas”.

El artista prosiguió con las siguientes palabras “, Un sólo favor, cuando se vayan a las casas, no olviden apostar por el Rock and Roll”, eras las diez con siete minutos cuando el interprete finalizó con la melodía, las luces se apagaron, sólo pasaron tres minutos, y los fanáticos ya gritaban desesperados: “¡otra!, ¡otra!”.

Las luces se encendieron y Landázuri salió con un nuevo vestuario, un chaleco muy parecido al atuendo de su pasada gira, “Hellville de Luxe”, finalizada el once de noviembre de 2009, en el Estadio Azteca.

El zaragozano que a sus cuarenta y tres años, lució un cuerpo muy bien moldeado y un abdomen perfectamente marcado, despertó suspiros entre sus admiradoras, las cuales gritaban como locas, el motivo de su cambio tan repentino se debió a que interpretó: “El hombre delgado que no flaqueará jamás”.

Al interpretar: “el cantante se siente como en su casa, en cualquier escenario de la ciudad, ¡en aquella patria la que llaman lejos!…”, cambió el lejos, por “Puebla”, haciendo crecer la euforia entre los asistentes.

El espectáculo continuó, los siguientes temas fueron “El rescate”, de su álbum doble “El viaje a ninguna parte”, posteriormente interpretó “Lady Blue”, al finalizar comentó: “hermanos y hermanas de Puebla, un verdadero placer, Dios los bendiga; hasta siempre. Muchas gracias”, eran las diez con treinta y seis minutos cuando el artista salió del escenario.

Las luces se apagaron, pasaron unos minutos y Bunbury salió, con una bebida, se sentó en una silla y entonó “Canto”, al terminar, prosiguió “Porque las cosas cambian”, un tema muy bien aceptado por los fanáticos, la gente lucía feliz, sin embargo algunas personas comenzaban a salir, tal es el caso de la reportera que se le escapó la nota.

Siendo las diez con cincuenta y un minutos aquel hombre delgado interpretó, “y al final”, canción con la que suele cerrar algunos de sus conciertos, y éste no fue la excepción, a las diez con cincuenta y tres minutos, las luces se apagaron, el show había finalizado.

La gente comenzó a gritar: “¡otra!, ¡otra!”,  prensa había desaparecido, antes de que el concierto llegara a su fin. El auditorio poco a poco se quedaba solo, el público salió, ya que Enrique no volvió a aparecer. En total Landázuri interpretó veintitrés canciones, el concierto duró aproximadamente dos horas.

El escenario se vaciaba poco a poco, algunos asistentes adquirían productos, otros simplemente se tomaban fotos. También se lograban apreciar revendedores, que ofrecían boletos para el concierto del dos de octubre.

Los bunburyanos salieron satisfechos, comentaban las canciones interpretadas por el artista, solo se oía decir,” el segundo round ha comenzado”.

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